Creí que llegado el momento yo haría lo mismo, sin embargo ustedes y yo somos más de letras que de palabras y quería que esto les sirviera a ustedes, y a quien quisiera leerlo.
Queridas hijas, decidí escribirles estas líneas para compartir con ustedes un poco de lo poco que sé. Mi madre hizo el mismo intento, en aquella ocasión no existían los teléfonos inteligentes, las redes sociales o el bendito maldito WhatsApp.
A mi edad, esto es lo poco que puedo aconsejarlas, espero sea de utilidad para sus almas y de tranquilidad para sus mentes; sí, mis amores, es la mente la única que se siente intranquila.
1.- El corazón no se rompe, ni se quiebra con el desamor o la traición. Sólo se vuelve duro y desconfiado, creo que eso es peor que “recoger los pedazos.”
2.- Nunca tendrán cien amigos, aunque así te diga Facebook, tendrán con suerte cuatro, y si son como yo, serán dos hombres y dos mujeres.
3.- Yo me equivoco y su mamá también. Y no sabemos más qué ustedes, sólo tenemos más experiencia.
4.- A cierta edad deberán comprar ustedes solas un libro, un condón y un seguro médico. Los tres son NECESARIOS y sin ellos están perdidas.
5.- La mejor mujer del mundo es su madre, parézcanse a ella.
6.- Tus abuelitos y tus tíos te aman mucho, aunque algunos ya no estén, cuando sean abuelas y tías sabrán cuánto.
7.- Yo las amo por encima de todo y de todos, son el primer amor verdadero que sentí. No creo que sea capaz de amar a alguien más nunca de la forma en la que las amo a ustedes. Cuando sean madres, amarán de esta forma y si tienen suerte, lo repetirán con cada hijo hasta volverse seres llenos de amor.
8.- Estudien. Ninguna cosa supera el conocimiento, ninguna belleza es más importante que la inteligencia.
9.- Todo lo que hagan, bien o mal se regresa a su vida. Unas veces se multiplica y otras sólo nos devuelve lo que dimos.
10.- Dios existe, sin religiones, credos o libros sagrados; existe y la prueba son USTEDES.
Las amo, David.
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