Cinco minutos

Los niños gritan desde la escalera, ¿te falta mucho, mamá? el reloj traicionó a la Supermamá del suburbio y se quedó dormida unas horas más. Los deberes están apilados, no hay tiempo para juegos, para el desayuno o para recordar. El día transcurre con la normalidad de siempre, las horas pasan y la realidad se apodera de todo como una tormenta de nieve que cubre con su espesor cualquier rastro de fantasía, así transcurren los años, o quizás sólo son días.

La armonía es buena compañera, el ritmo y la cadencia de la convivencia traen paz mental. No debe caber ni la más mínima duda, no se acepta ni el menor error, esta también es una vida buena, una vida feliz, una vida completa. Los niños duermen, aquel sonríe, ella respira profundo y no se siente el vacío, aquí nada malo pasó.


Los zapatos, la cartera y el reloj, una mirada rápida al espejo, la reunión, las tareas, las letras, de nuevo mirando al reloj. La música, las pláticas de la mujer que no sabe si viene o va, pero sonríe y habla como si la conversación fuese importante, tal vez lo es, tal vez no. El insomnio, el cigarro, el tiempo de ser padre, de ser hombre en brazos ajenos, o quizás son propios, ellos hablan en la cama de todo, menos del amor.

Hay que tomar decisiones, medicamentos y el autobús, la ciudad es extraña pero a él le gusta el vaivén de los árboles mecidos por el murmurar del viento, camina entre los pastizales, fuma, ríe, calla, come con las manos las frutas, se olvida del estrés de la ciudad.


Ella maneja despacio, el sol se está poniendo, el frio regresó con la noche, están las calles vacías, quizás es muy tarde piensa, quizás no.

-Hola, ayer vi que me enviaste un mensaje y no lo avancé a leer. No pensé decirte nada pero en realidad pase pensando toda la noche ? ¿puedes enviarme por favor?

-Las cosas se dicen porque solo así se arreglan; entonces, bebí y cuando lo hago procuro no tener mi teléfono o encargarlo para no escribirte/llamarte, escribí un pedazo de canción: «Descubrir que el mundo a tu lado es un poco menos raro»

-Siento que no quieres no verme jamás

-No es cierto, es más, es todo lo contrario, yo te amo y quiero que estés bien. Tal vez quiero que pienses que no quiero verte; mi abuelo decía que si una persona quiere olvidarte debes ayudarla a que lo logre

-No se que es bien. Vivir así no es vida, parece chiste pero no entenderías

-La verdad no quiero entender, no es justo para mí

-Lo sé y debes pensar que yo soy la malvada

-Para nada

-Puedes escribirme por favor ya mismo llega aquel 

-¿Qué debo decir?

-Lo que quieras, lo que te nazca. Insúltame si quieres

Idiota

-Auch y fulllll. Me hace falta hablar contigo

-Cuídate, porque yo no puedo hacerlo

-A veces pienso que tengo tantas cosas en mi cabeza que algún día…

Dicen que las catástrofes no pasan a menudo, que la vida no se pierde, se entrega. Que uno no necesita vivir con quien desea, que no es necesario despertarse con el amor, que bastan solo 5 minutos para matarle todas las horas a un reloj.


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